Siete rondas de debate, sin periodistas, y documento final este domingo

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Con la apertura a cargo del presidente electo Alberto Fernández, arrancó el segundo encuentro internacional del foro ProgresivaMente, más conocido como el Grupo de Puebla. La jornada se dividirá en tres rondas de sesiones de hasta dos horas de debate a puertas cerradas este sábado 9 de noviembre, en las que todos los participantes avanzarán en la construcción de la declaración final, así como en el cierre del manifiesto político del grupo cuyo bosquejo arrancó en julio pasado. El domingo proseguirán otras cuatro sesiones, algunas más breves, hasta la presentación de los documentos pasado que se esperan para después del mediodía

En cada una de esas reuniones privadas, los participantes tendrán turnos para exponer sobre los temas en los que se especializan, y luego se abrirá el debate colectivo. De acuerdo a un reglamento no escrito, las exposiciones deben ser breves, en lo posible de no más de tres minutos cada una, a fin de imprimirle dinamismo al encuentro. Esta mecánica no es casual sino que está trabajada desde la pasada reunión en Puebla con el objetivo de sumar todos los puntos de vista posible al debate, aunque sus organizadores admiten que algunos miembros se ajustan más que otros a las consignas.

Al término de cada reunión, se abrirá una ventana de unos treinta minutos en los que algunos de los participantes, pueden acercarse a un espacio reservado a la prensa para dialogar respecto a la marcha de las conversaciones.

En esencia, el debate rondará sobre ciertos temas coyunturales como los últimos episodios en Bolivia, donde el presidente Evo Morales denuncia un intento de golpe de Estado a partir del amotinamiento policial en algunos departamentos y la agitación en las calles por parte de dirigentes opositores. Y también sobre otras cuestiones que hacen a las prioridades fijadas por el Grupo a nivel social, como las migraciones y las cuestiones ambientales.

En su discurso inicial, Fernández resumió gran parte de las preocupaciones actuales del Grupo de Puebla, en materia de los últimos episodios de estallidos sociales en Quito y en Chile. También quienes lo acompañaron en el escenario se ocuparon de remarcar la responsabilidad de los gobiernos que aplican políticas neoliberales que alimentan la desigualdad social.

“Vivimos una rebelión de la clase media baja porque los millones que sacamos de la pobreza están retrocediendo. Y algo peor que no darle algo a alguien es quitárselo”, indicó el ex presidente Ernesto Samper, uno de los que acompañó a Fernández en la apertura.

La sorpresa , rumoreada desde el viernes 8 de noviembre y confirmada poco antes del inicio por uno de los coordinadores del evento, el dirigente chileno Marco Enríquez-Ominami, fue el mensaje en video grabado por Luis Inácio Lula da Silva, liberado tras una decisión del Tribunal Federal Supremo de Brasil.

En su video de casi 3 minutos , Lula saludó la victoria de los Fernández, se mostró de buen humor y hasta bromeó respecto a la supremacía de Maradona y Pelé. “No vamos a discutir sobre eso. Maradona es Maradona y Pelé es Pelé y se acabó. A ustedes les gusta Maradona y a nosotros nos gusta pelé. A mi me gusta Maradona y quiero que a ustedes les guste Pelé”, arengó.

También anunció que estaba dispuesto a luchar contra el “lado podrido” de la justicia brasileña. Precisamente el lawfare, o la guerra judicial, es otro de los temas que venían en agenda del Grupo pero que la liberación de Lula puso en las primeras planas. De hecho, fue Enriquez-Ominami quien anunció la creación de un Consejo Latinoamericano de la Justicia y la Democracia (Clajud) contra el lawfare, encabezado por la jurista brasileña Carol Proner y con la participación de 20 especialistas de siete países.

La noticia de la liberación el ex mandatario brasileño revolucionó a todo el evento, que cuenta con una importante presencia petista, y revivió la fiebre lulesca en la cumbre. Sobre el escenario, Aloizio Mercadante, fundador del PT y compañro de militancia del ex presidente brasieño por 45 años, combinó la L característica de la campaña "Lula libre" con la V peronista y el resto lo imitó entusiasta, comenzando por el propio Alberto. "Antes era Perón Vuelve. Ahora que sea Lula Vuelve", celebró Mercadante

“Creemos que el lawfare, la guerra jurídica, es usar la ley para sacar de carrera a políticos por sus proyectos ideológicos”, resaltó el dirigente chileno, minutos antes, en un breve cruce con los periodistas antes de que iniciara el acto inaugural. El objetivo de este órgano que nace como parte del Grupo de Puebla es responder a lo que consideran una persecución política a través de los tribunales. Incluso, Enríquez-Ominami mencionó a al ex presidente Rafael Correa en su bienvenida y aclaró “que no puede venir por razones totalmente inaceptables e injustas”, en alusión a las causas que penden sobre él en su país.

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