El sueño de volver a casa

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La historia de Estudiantes está acá. Es la cancha en la que jugó el Narigón Bilardo. Donde Osvaldo Zubeldía sorprendió al mundo con su laboratorio. Donde gambeteó Alejandro Sabella. Es la cancha en la que debutó la Brujita Verón. La de las noches de mística copera.

Estudiantes de La Plata vuelve a su casa, el viejo estadio de 1 y 57. El sueño se hace realidad. Anoche, apenas terminado el partido con Talleres de Córdoba, una multitud peregrinó desde el Unico hasta el “Jorge Hirschi” e inició una emotiva fiesta que continuará hoy, cuando a las 5 de la tarde se reabran las puertas después de catorce años.

Las viejas glorias que brillaron a los ojos de los tablones de madera –y también las nuevas, como Mariano Andújar o la Gata Fernández– estarán presentes en la reinauguración que tendrá dos celebraciones: una hoy y la otra mañana.

El “Jorge Luis Hirschi” es un estadio de avanzada. Es ciento por ciento digital (tendrá conectividad wi-fi y 4G para todos los espectadores) y el primer “ecoestadio” del mundo, con certificado EDGE de sustentabilidad ambiental porque optimiza el uso de la energía, reduciendo un 20% el consumo. Además, cuenta con un sistema de iluminación Full LED de alta tecnología que permite que las luces se prendan y apaguen como en los partidos de la NBA.

Tiene una capacidad para 30.018 espectadores. El sector de palcos vip de la avenida 1 es similar al de la Bombonera. Las populares seguirán en las cabeceras, aunque la tribuna de calle 55 incorporará varios escalones con butacas, como la platea de la “vieja techada” de 115.

El “Hirschi” también dispondrá de un microestadio, un bar temático con vista al campo de juego y un paseo gastronómico que estará abierto al público todos los días.

El campo de juego cuenta con el sistema conocido como Playmaster, que combina el césped natural (90%) con el sintético (10%).

Cierre, lucha y festejos. El estadio de Estudiantes se cerró un domingo 28 de agosto de 2005 con una victoria 1-0 frente a Gimnasia (curiosamente el mismo resultado del último clásico disputado en el Bosque). Lo clausuraron cuando se supo que una mujer había caído al vacío desde la popular local, al romperse uno de los tablones de madera.

La estructura del viejo estadio estaba muy deteriorada. La remodelación era un hecho, aunque el club se encontró con un montón de trabas, desde la férrea oposición del intendente Julio Alak hasta la aparición de la ONG ambientalista “Hoja de Tilo” que durante varios años frenó la obra con distintos recursos de amparo.

Estudiantes mudó su localía a Gimnasia, Arsenal y Quilmes, hasta que en 2006 –con el regreso de Juan Sebastián Verón– la Comisión Directiva aceptó utilizar el Estadio Unico con la condición de que avanzara el proyecto de 1 y 57. Volvieron las vueltas olímpicas y las noches de copas, mientras el viejo estadio comenzaba a cobrar vida.

Esta noche reabrirá sus puertas. Habrá sorpresas. Y obviamente brujas. Muchos videos, como le gusta al doctor. Un partido de exhibición entre viejas y no tan viejas leyendas pincharratas. Ya confirmaron su presencia los campeones: desde los héroes de Old Trafford hasta los que levantaron la última Copa Libertadores de América en el Mineirao.

Alejandro Sabella volverá a sentarse en un banco de suplentes después de la final del mundo con la Selección argentina en 2014. Volverán a escena Los Simuladores, de la mano del actor Federico D’Elía, socio y fanático del León. Tocará Diego Torres y retumbará como nunca la voz del estadio. Será una noche de emociones. De abrazos. De lágrimas. De reencuentros. Señores, Estudiantes vuelve a Uno. El sueño se hace realidad.


Lo mejor de nuestras luchas

En un momento fueron las catedrales. Luego, los museos. Ahora, asoman los estadios de fútbol como posibles representantes emblemáticos de aquellos edificios que marcan una época.

Es común escuchar “mi papá me llevaba ahí desde los cuatro años”, “ahí le hicimos tres a los vecinos”, “ahí dimos todas las vueltas olímpicas” y tantas otras que hacen de ese “ahí”, de ese lugar y no de otro, “el lugar”.

Nuestro Estudiantes, tras legendarias luchas iniciadas en 2001 unidos por ese sentimiento común, logró conservar su histórico estadio de 1 y 57. Es el sueño de todos, representa lo mejor de nuestras luchas, una marca de identidad y un proyecto de desarrollo institucional para las próximas décadas.

Como hincha y socio vitalicio siento una gran emoción; como arquitecto proyectista del estadio, un gran orgullo; y como ex presidente, el gran honor de haber ocupado semejante cargo.

Quiero darles el máximo reconocimiento a todos los ex presidentes que desde 2000 lucharon por y para que este estadio sea hoy un orgullo para el mundo; al actual presidente y su CD que se esforzaron para inaugurarlo; y a las autoridades que vendrán y que seguirán completándolo. Porque en Estudiantes los sueños se hacen realidad, vamos, entonces, a seguir soñando con un Estudiantes cada vez más grande. ¡Como toda su gente se lo merece!

Enrique Lombardi, Ex presidente y arquitecto proyectista del estadio.