Es astronauta jefe y busca que más mujeres vayan al espacio

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Mujeres astronautas, misiones robóticas y un viaje a Marte son los temas que obsesionan a Jon Andrew McBride. Este piloto y capitán de la marina de EE.UU., a lo largo de su vida acumuló miles de horas de vuelo al comando de más de 45 tipos de aviones diferentes. Piloteó aviones civiles, incluyendo planeadores y ultralivianos, y de guerra, en vuelos de paz y en misiones de combate.

Pero McBride tuvo en sus manos los comandos de la nave más compleja de la historia: es que su vocación por volar lo llevó a ingresar como astronauta en la NASA y prepararse intensamente durante 15 años, para lograr, en 1984, ser el piloto de la misión STS-41G y así entrar al selecto club de quienes pueden explicar realmente lo que es vivir fuera de la Tierra, en su caso a bordo del Space Shuttle.

De paso por Argentina para dar charlas y participar de diferentes actividades de divulgación científica en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, McBride –actualmente jefe de astronautas en el Kennedy Space Center Visitor Complex– habló con PERFIL sobre un hito: la concreción el último viernes de la primera caminata espacial solo de mujeres. Durante más de siete horas y media las astronautas estadounidenses Christina Koch y Jessica Meir llevaron a cabo juntas una caminata espacial histórica. Para el experto, las mujeres están destinadas a ocupar un papel estelar en la investigación espacial. “Sería lógico que tomen un rol mayor en el espacio. Personalmente creo que las mujeres tienen una mayor capacidad de adaptación que el hombre a las condiciones que nos plantea el espacio. He tenido la oportunidad de volar con las primeras mujeres y también con algunas que hicieron caminatas espaciales (con hombres) y eso es lo que se ve”, sostuvo.

Según McBride el espacio es un gran “ecualizador”. “Ahí afuera no sirve tener más fuerza o músculos, sino que lo que cuenta es la inteligencia. Y las astronautas que he conocido eran realmente muy inteligentes y más decididas, incluso, que muchos hombres”. Por otra parte, según este experto, ellas también suelen ser especialmente aptas para el trabajo en equipo, que es otro requerimiento del espacio.

Planes. En un momento en el que la industria privada está comenzando a acceder al espacio, McBride destacó cuál debería ser, hacia el futuro, el nuevo rol de la NASA. “Creo que debería concentrar sus recursos en lograr una misión a Marte que es algo mucho más complejo que llegar a la órbita terrestre. Esta es, por ahora, una tarea demasiado compleja y grande como para que una compañía privada pueda llevarla a cabo”.

Aunque admitió que si la NASA tarda demasiado en avanzar, finalmente algún privado lo intentará. “El problema hoy para ir a Marte es la falta de fondos necesarios. Se habla de esa misión desde hace ya 30 o 40 años y siempre se fue posponiendo. Actualmente, el objetivo es llegar hacia el año 2030. Pero antes tenemos que poner a punto muchas tecnologías imprescindibles para el viaje. Y no solo pienso en cohetes, también es importante, por ejemplo, desarrollar sistemas de reciclado completo que permitan el sostenimiento de una misión que puede durar varios años. No hay manera de lograrlo sin reciclar y reusar todos los desperdicios. Claro que esos desarrollos también nos beneficiarían mucho en la Tierra”, explicó.

Finalmente, McBride destacó su posición sobre la discusión entre si enviar al espacio equipos de astronautas o misiones robóticas, que –ante una falla– no pongan en peligro vidas humanas. “Me parece que para la mejor exploración espacial la combinación perfecta se logra uniendo en un equipo a astronautas humanos con robots. Para volar a Marte se necesita la mente y el pensamiento de personas. Se podría hacer por medio de robots, pero no lograríamos los mismos resultados ni obtendríamos el mismo conocimiento”, concluyó.